Obra: Portadores de agua

Esta pequeña obra consta de varias partes: una rama partida, un pedestal, una botellita colgada de un alambre metálico y los restos de una bisagra medio deshecha de una tapa de pozo.

La tira de metal es la bisagra de una vieja tapa de pozo. El pozo junto al cual yacía este trozo de hierro oxidado está al lado de la iglesita de Ginnum, un pueblo sobre un montículo artificial (terp) en el norte de Frisia. Durante muchos siglos se sacó de este pozo “agua sana”. Desde el púlpito se hablaba de Jesús, que dijo: “Yo soy el agua viva…” (Jn 4). Hoy, esta iglesia con su pozo ha perdido su antigua función.

La bisagra cumple una función importante: cerrar y abrir el pozo. Un punto de inflexión…

La rama la encontré en la Veluwe. El corazón de la rama tiene una decoloración llamativa. Las dos mitades se muestran y se comportan como dos figuras humanas.

Una pequeña botella cuelga de la bisagra. Esto muestra que es algo valioso y que debemos cuidarlo juntos. El agua viva, o agua de vida, hay que llevarla a quienes tienen sed.

¿Cuánto hay que descender, doblar las rodillas, para llegar al agua viva?

En el fondo del pozo hay oscuridad y uno se queda sin luz. Precisamente allí, en la oscuridad, hay que beber el agua viva. Cada gota cuenta. Fortalecido, uno puede seguir adelante…

Dimensión: altura 50 cm

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