Artículo en el Veluwse Courant del 12 de mayo de 2026
Tras la visita de Greet Kappers a mi exposición “GEVONDEN” en la Catharinakerk de Doetinchem, se publica ahora en el Veluwse Courant este artículo, fruto de la entrevista que me hizo:
Limpio la herida y entonces aparece una persona
Wiebe van Dingen, de Apeldoorn, hace las esculturas más hermosas con madera y otros materiales supuestamente sin valor. Todo empezó con la fabricación de ‘nueces de oración’, un pequeño tesoro que se remonta a los comienzos de nuestra era.
Wiebe tenía unos diecisiete años cuando un amigo le dijo de repente, sin venir a cuento: “Tengo la sensación de que Dios quiere decirte algo. Te va a dar un pequeño tesoro y eso le honrará.” Después pasaron diez años hasta que quedó claro el sentido de aquellas palabras. Wiebe: “Sabía, eso sí, que había algo esperándome, pero no tenía ni idea de qué era ni dónde podía encontrarlo.
Diez años después —yo tenía entonces veintisiete— visité el Rijksmuseum. Allí alguien me señaló un objeto medieval: una esfera de madera de boj dividida en dos mitades. En el interior de esas dos mitades había talladas unas escenas finísimas en las que reconocí el nacimiento y la pasión y muerte de Jesús. Las dos mitades estaban unidas por una bisagra. Estaba claro que era algo para llevar de viaje: el evangelio en una cáscara de nuez. Fue la primera vez que vi una ‘nuez de oración’. Unos años más tarde se me ocurrió devolver a la vida ese pequeño tesoro medieval de otra manera. Pensaba que Dios quiere revelarse y habitar entre las personas. Él es quien escucha la oración. En eso yo soy, con mis manos, un instrumento. Así empecé a hacer pequeñas nueces de oración de madera. En las caras interiores planas, su propietario puede escribir algo: un nombre, un símbolo, una oración, que se lleva siempre consigo. Un altar de viaje para quien va de camino. Cuando la oración ha sido escuchada, o cuando se considera que ya ha sido suficiente, basta con tomar un trocito de papel de lija para borrar lo escrito y escribir algo nuevo.”
Como cristiano y artista, Wiebe sirve a todas las personas, sean creyentes o no. La Biblia es la base desde la que vive. Lo que le anima es la voz inspiradora de Dios, que se empeña en dar a los demás momentos de alegría y de dicha. Al hacer sus esculturas puede transmitir algo de lo que para él es el cristianismo en esencia: amor en acción.
Cuenta: “Una vez estuve con mis nueces de oración en una exposición. Muy temprano se me acercó un hombre que reconoció de inmediato lo que yo tenía allí expuesto. Era muy extraño, porque era la primera vez que presentaba la nuez de oración. ¿Cómo podía saber lo que era? Resultó ser de Irak y me contó que en las comunidades cristianas de allí los pastores llevan siempre en las fiestas cristianas un manto de oración o toga con una nuez de oración en el bolsillo interior. Las nueces de oración son tan antiguas como la época de la primera comunidad de Hechos 2 y anteriores a la existencia de las distintas denominaciones. La nuez de oración también me devuelve a ese período de las primeras comunidades cristianas. Me siento muy unido a ellas.”
Confianza
Wiebe habla de cómo se mira a sí mismo y a los demás. “Como seres humanos, a menudo nos quedamos en los buenos propósitos. Pero lo que necesitamos es confiar en la presencia silenciosa de Dios. Para eso hace falta paciencia y un oído abierto. Uno puede preguntarse: ¿cuánto tiempo quiero esperar a que Dios se me revele? Y mientras tanto uno se encuentra con otras personas, comparte con ellas cosas importantes de corazón a corazón, y de eso se puede seguir repartiendo. El arte que hago es inspirado, lo que significa que está animado. Y ese aliento no viene de mí, sino a través de mí, de Dios.” Muchas de las esculturas que hace Wiebe son figuras humanas que emergen de la madera. Utiliza madera que encuentra en los bosques, ramas rotas o arrancadas por el viento que han caído al suelo. La madera no está intacta, tiene ‘heridas’. Lo que hace con ella lo resume en las palabras: “Limpio la herida y entonces aparece una persona.” Así, entre otras, ha reunido dos figuras (abajo) con el nombre ‘Los discípulos de Emaús’ y una escultura de una figura con un disco de piedra preciosa, a modo de llama, sobre la cabeza: Pentecostés.
Cómo este artista logra llegar a otros con sus esculturas y nueces de oración lo ilustra la siguiente anécdota: “Estuve una vez con mi puesto de nueces de oración y objetos en una reunión de avivamiento en Vierhouten. Dos jóvenes que no tenían vínculo con ninguna iglesia se interesaron por mi arte y compraron dos nueces de oración. Entablé con ellos una conversación fascinante. Algún tiempo después se pusieron en contacto conmigo, porque se habían adentrado en la Biblia y querían bautizarse. Habían estado en varias iglesias, pero no se sentían en su lugar en ellas. Un domingo vinieron a verme y, tras una larga conversación, me preguntaron si quería bautizarlos. Más tarde los bauticé en el IJssel. Con ellos había venido un hermano, un tipo duro, al que todo aquello no parecía interesarle en absoluto. Pero años después se puso en contacto conmigo, porque también él había llegado a comprender que quería seguir a Jesús. A él también lo bauticé, y después se celebró una gran fiesta. Con todos ellos sigo teniendo contacto.”
Aprovechar las oportunidades
Wiebe ha ejercido diversas profesiones desde joven. En un principio quería ser mecánico de automóviles, pero ese deseo se acabó cuando se hundió el mercado del automóvil. Después se hizo ebanista. Pero echaba de menos el contacto con la gente. Encontró un trabajo como auxiliar docente en una escuela de Apeldoorn y se mudó con su familia de su lugar de nacimiento, Loppersum, a Apeldoorn. Allí vio a colegas dar clases de arte y eso le inspiró tanto que decidió ponerse a estudiar a los 47 años. En la hogeschool Windesheim obtuvo la titulación de profesor de artes plásticas con la máxima cualificación docente. Cuenta al respecto: “Verá, a veces hay que buscar el propio destino, a veces dar pasos que parecen ir contra toda lógica, pero que acabarán poniéndole a uno en su sitio. Para eso hace falta mucho: paciencia, confianza y valor. Durante todos esos años disfruté enseñando a jóvenes. En ese trabajo podía volcar mucho de mí mismo: podía dar forma a mi creatividad y a la vez significar algo para los jóvenes a quienes daba clase. El arte está en aprovechar las oportunidades cuando se presentan.”
El 14, 16 y 17 de mayo y del 23 al 25 de mayo hay una exposición con el tema ‘Elkaar verstaan’ (Entendernos unos a otros). Se celebra en cuatro iglesias de Gelderland, con obras de veinte artistas, entre ellos Wiebe.
Para más información: Feestvandegeest.nl.
Más información sobre las nueces de oración y el arte de Wiebe van Dingen: wiebevandingen.com/gebedsnoot
Greet Kappers, Uit de kunst – bij de buren. Veluwse Courant 12/05/26.
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